Enseñar y emprender (parte II)

Estar en contacto con docentes de todo el mundo a través de las redes sociales me ha permitido conocer a muchas mentes creativas, con ganas de innovar y de dejar huella en el mundo de la educación. Al igual que en el último post, me gustaría compartir la historia de otras dos emprendedoras que nos hablan sobre su trayectoria, además de darnos valiosos consejos. Os dejo con Elia y Carlota 🙂

La historia de Elia (Comillas School of Languages)

Mi experiencia en el mundo de la enseñanza ha sido progresiva, ya que soy Diplomada en Turismo pero amante de los idiomas y los viajes. Empecé dando clases particulares de inglés en casa, más tarde trabajé en una academia dando clases a niños de 3 años, me tuve que hacer pasar por Británica y no podía hablar en español, la mejora de inglés de esos niños fue alucinante.

Cambié de comunidad autónoma y estuve trabajando de administrativa, cuando llegó la crisis del 2008 dejé el trabajo y me puse a dar clases particulares en casa, para ello tenía que echar a mi marido y a mi hijo de casa por qué no tenía sitio. Mis suegros me dejaron un piso para dar clases allí, pero en cuanto tuve una cantidad de alumnos considerable me cambié a un bajo pequeñito y 2 años más tarde cogí un local más grande donde estoy actualmente impartiendo clases a niños, adultos, empresas y Ayuntamientos.

Los consejos de Elia

La cosa es trabajar con ilusión, no dejar de estudiar y buscar recursos, empatizar con los alumnos y entender que cada alumno lleva su ritmo y necesita su tiempo.

Mi consejo para futuros profesores es que emprendan, que no tengan miedo. Montar una academia de idiomas no requiere una gran inversión y si crees en tus habilidades como profesor no hay nada mejor como trabajar para uno mismo. La lección de ser autónomo es que disfrutas de tus éxitos y aprendes de tus errores.

Para saber más del proyecto de Elia visita su Instagram: @comillas_school_of_languages_

La historia de Carlota (Piensa Nativo)

¡Allá vamos! Espero no cansaros y poder aportaros algo a los que estáis en este mismo camino. Bueno, hace ya dos o tres años, ya no recuerdo bien, yo trabajaba en el Gobierno de mi CCAA. Tenía unas buenas oposiciones sacadas y se suponía que “tenía la vida resuelta”. O eso era lo que me decía todo el mundo… Sin embargo, cada vez que oía esas palabras mi cuerpo daba un respingo. Había algo en mí que sabía que no estaba en la situación que quería estar. Misma ciudad que siempre, viviendo a diez minutos de mi casa de toda la vida, un trabajo previsible (para una persona que había estudiado sin ninguna pasión Derecho y Administración y Dirección de Empresas), y una vida bastante estable. Demasiado, para mi gusto. No me gustaba ser jefa, trabajar con más papeles que personas y sentir que no estaba viviendo experiencias diferentes. Sentía que me había saltado algún capítulo de mi vida.

Así que decidí rebobinar y pensar que era “ahora o nunca”. Que si quería salir de ese tipo de vida, lo tenía que hacer ya. Así que sin más, renuncié a mi plaza de funcionaria y me embarqué en una aventura con mi novio, con cambio de país incluido. Nos fuimos a vivir a Chicago y ahí empecé a pensar que una de las cosas más valiosas que tenía era mi idioma. Decidí formarme como profesora de español y poco a poco me fui dando cuenta de cuánto amaba esta profesión. Me permitió conocer gente, sentir que realmente estaba experimentando la vida, tal y como quería hacerlo. 

Empecé a dar clases en una plataforma y todavía hoy conservo a alumnos ahí. Paralelamente empecé mi propio proyecto, aunque me costó más tiempo del que yo pensaba dar con la idea y con las personas a las que me quería dirigir. Siempre supe que quería dar a niveles altos, pero más allá de eso ¿qué tenían en común mis estudiantes? Empecé a buscar patrones y a pensar con qué me lo pasaba mejor en clase. Creo que todos los profesores sabemos qué es aquello que sabemos hacer mejor. 

Me formé en la gramática cognitiva y eso me ha servido para entender el lenguaje desde un punto de vista totalmente diferente. Me dí cuenta de que mis clases eran especialmente útiles para profesores de español no nativos, profesionales que trabajan con el español (traductores especialmente) y personas con raíces hispanas que no se conforman con poder comunicarse sino que también desean ir un paso más allá y sentir la libertad que todos tenemos cuando hablamos nuestra lengua materna. 

Los consejos de Carlota

Después de todo este tiempo te quiero contar un par de cosas:

1.- Yo todavía estoy en el camino así que no te voy a dar recetas, pero una cosa que creo que me ha venido muy bien a mí es tomarme esta aventura como lo que es: Un juego apasionante. Piensa en tu meta y en cómo quieres llegar a ella. Pero dáte tiempo y enamórate del lugar en el que estás. Al menos a mí, me gusta esa sensación de estrenarme en un ámbito y sentir que todavía me queda mucho por aprender.

2.- Dale importancia a cada uno de los contactos humanos que tengas. La nuestra no es una profesión de grandes volúmenes de clientes. Casi somos como artesanos de las relaciones humanas e interculturales. Cuida a tus alumnos porque ellos y nadie más que ellos, son tu mejor altavoz.

3.-Sé que esta es muy complicada pero: no te compares. Tú y solo tú sabes hacer las cosas a tu manera. Y todos hemos empezado por algún sitio. Así que fíjate en el resto de profes solo para inspirarte pero nunca para frustrarse.

4.- Pide ayuda. Creo que en este sector, no sé muy bien por qué, reina un compañerismo enorme. Así que cuando no sepas cómo afrontar cualquier cosa, pide ayuda, habla con colegas. Estoy convencida de que en ellos siempre encontrarás un apoyo. 

Nada más, esta es mi historia y espero que os haya ayudado. Por supuesto, si tenéis cualquier duda sabéis que podéis escribirme en cualquier momento. Un abrazo enorme. Carlota

Para saber más del proyecto de Carlota visita su web: www.piensanativo.com

Instagram: @carlota_piensanativo

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