Mi experiencia como auxiliar de conversación

Hace poco tiempo se publicó la convocatoria para ser auxiliar de conversación en el extranjero durante el curso 2021-2022 y probablemente habrá muchas personas que se hayan presentado y estarán dando vueltas a este tema. Por eso, creo que este es un buen momento para compartir mi experiencia y quizá aportar un poco de luz.

He trabajado como auxiliar de conversación durante dos años en Reino Unido y sin lugar a duda, ha sido una gran experiencia en la que he aprendido muchísimo. Por suerte, tengo un montón de anécdotas divertidas, pero voy a centrarme en cosas que puedan ayudar a otros auxiliares, como las tareas a desempeñar, las pequeñas dificultades encontradas y aquellos consejos que a mí me hubiera gustado escuchar por aquel entonces. 

Tareas del auxiliar de conversación

La tarea principal de un auxiliar de conversación es asistir, ayudar y colaborar para que el nivel de español de los estudiantes de la escuela mejore, principalmente a través de la expresión oral. 

Un auxiliar no debería dar una clase entera a un grupo de manera independiente, sino que tendría que estar junto con el profesor o en otro espacio con un número reducido de estudiantes para actividades puntuales. En los dos institutos en los que he trabajado, yo hacía ambas cosas, aunque la mayor parte del tiempo la dedicaba a pequeños grupos o incluso estudiantes de forma individual para practicar la expresión oral. En el caso de los estudiantes más jóvenes, hacíamos juegos y actividades rápidas de todo tipo para complementar lo trabajado con el profesor. Sin embargo, con los estudiantes mayores nos centrábamos en preparar las pruebas orales de los exámenes finales. 

¿Significa esto que no se puede hacer otro tipo de actividades más allá de la expresión oral? No, en realidad se pueden hacer muchas actividades relacionadas con otras destrezas, siempre y cuando esto sea de mutuo acuerdo con el profesor. Por ejemplo, una de las tareas que yo hacía de vez en cuando era corregir o ayudar a mejorar redacciones a los estudiantes. Esto no era parte de mi trabajo en un principio, pero con el tiempo vi que era una buena manera de ayudar a los profesores y de conocer mejor a los alumnos, ya que en las redacciones solían hablar mucho de sus experiencias y preferencias. 

En uno de los institutos tenía una pequeña sala donde recibía a los alumnos en grupos reducidos o de forma individual, sin embargo en el otro, no tenía un espacio propio y siempre tenía que ir de un lado para otro. El hecho de tener mi espacio me facilitaba mucho el trabajo en cuanto a organización e incluso de cara a los estudiantes, creo que se tomaban las sesiones más en serio porque venían a »mi terreno».

Pequeñas dificultades

Es cierto que mi experiencia en general fue muy buena y no encontré grandes problemas. Pero, como en todo trabajo, siempre hay algún disgusto de vez en cuando o algo que no marcha como debería.

En primer lugar, algo que me sorprendió de uno de los institutos fue la actitud de algún profesor conmigo. Nunca hubo problemas serios, ni malas palabras, pero es verdad que el hecho de ser nativa hacía sentir incómodo a algún docente que quizá no tenía un gran nivel de español. Yo nunca he juzgado el papel de ningún profesor y respetaba mucho la función de cada uno, por eso, no he dado mucha importancia a esta situación y he seguido haciendo mi trabajo lo mejor posible.

Por otro lado, quizás la falta de información a veces ha hecho que tuviera que improvisar o me viera un poco desbordada. Pero siempre hay que tener en cuenta que cuando trabajas con un departamento grande o con muchos grupos diferentes, es normal que haya cambios en el último momento y no hay que culpar a nadie, sino dar lo mejor de uno mismo e intentar ayudar todo lo que se pueda. Recomendaría a futuros auxiliares que indaguen y busquen información para hacer su día a día más fácil.

Y por último, mentiría si dijese que el comportamiento de los alumnos ha sido siempre excelente. Obviamente, al trabajar en institutos de secundaria con más de 1000 alumnos cada uno, es inevitable encontrar alguno/a que no quiere participar, que tiene mal día o que nos lo pone un poco más difícil. Al fin y al cabo todos hemos sido adolescentes y me gusta ponerme en la piel de cada estudiante e intentar entenderlos. Aunque también confieso que en ciertas ocasiones he tenido que coger mucho aire antes de hablar e incluso morderme la lengua. Ahora recuerdo todos esos momentos (o casi todos) con una sonrisa.

Algunos consejos

La información es la clave. Los primeros días, observa, analiza y aprende. Entiende como funciona el centro, los departamentos, los profesores, las aulas y por supuesto, el plan curricular y el propio sistema educativo. En mi caso, comprender los objetivos de cada curso y conocer a la perfección el tipo de pruebas de los exámenes oficiales (GCSE y A level) me hizo el camino mucho más fácil. 

Hacer un seguimiento de lo que vamos haciendo también es una buena idea. Yo tenía un pequeño diario donde apuntaba lo que hacía con cada grupo, preguntas que surgían por parte de los alumnos e ideas que se me ocurrían durante las sesiones. Cuando tienes tantos grupos e incluso pequeños sub-grupos dentro de cada grupo, es imposible recordar todo. 

Y en cuanto a la preparación, es cierto que un auxiliar de conversación no tiene que planificar tanto como un profesor. De hecho, hay muchas sesiones en las que no es necesaria la preparación previa. Sin embargo, yo recomendaría tener una buena carpeta con actividades y materiales de apoyo. Mis imprescindibles:

  • Fotos de muchos temas para generar conversación (rutina, tiempo libre, descripciones físicas, lugares, situaciones diversas…)
  • Dados o story cubes.
  • Tarjetas con verbos o vocabulario.
  • Exámenes orales de otros años.
  • Algún juego/tablero.
  • Mini pizarras o tarjetas para escribir respuestas.
  • Cuaderno de notas.

¿Qué otras cosas llevas en tu bolso o mochila de auxiliar de conversación? ¿te apetece saber más sobre mi experiencia? escríbeme para cualquier duda 🙂 Y si eres un futuro auxiliar de conversación, disfruta la experiencia, seguro que será muy gratificante.