aprender idiomas

Cómo saber si estoy mejorando en el idioma

Seamos sinceros, aprender idiomas no es fácil ni, en la mayoría de casos, rápido. Salvo esos privilegiados que son como esponjas y tienen un don para los idiomas, el resto de los mortales debemos pasar horas y horas estudiando, invirtiendo tiempo, dinero y energía, además de pasar un mal rato de vez en cuando. 

Quizá esto suene negativo y claro está que yo, como profesora de idiomas, creo que aprender una lengua es algo fascinante. Pero también soy consciente de que muchos estudiantes tienen un bajón de vez en cuando o se desmotivan porque no ven progreso o no creen estar avanzando como deberían. Como anécdota, recuerdo dos estudiantes que hacían clases de español una vez a la semana conmigo de forma privada. Asistieron a clases durante mucho tiempo y de vez en cuando bromeaban diciendo que su nivel seguía siendo muy bajito, casi como al principio. Un día, por casualidad, encontré un par de textos que habían escrito en sus inicios y los llevé a clase. Cuando se los di y vieron lo que habían escrito alucinaron porque podían identificar todos los errores y sabían mil maneras de mejorarlo. En ese momento se dieron cuenta de todo lo que habían aprendido.

A veces, somos nosotros, los profesores, quienes tenemos que guiar a los alumnos para ver lo bien que lo están haciendo y como, a su ritmo, van cumpliendo los objetivos. Algunos de los indicadores que nos confirman el progreso en la lengua son los siguientes:

1. Necesitamos menos tiempo para construir una frase.

Atrás quedaron los ‘eeehhhh… errr… ummm…’ entre palabra y palabra. Poco a poco vamos uniendo varias palabras casi de forma automática y hay más naturalidad en el habla. Esto pasa de forma progresiva, pero pasa. Tampoco pensaremos en ciertas cosas que al principio parecían muy complejas, como las conjugaciones de los verbos más comunes. Seguramente, habrá verbos que aparezcan casi sin querer. 

2. Es posible identificar las palabras desconocidas cuando escuchamos. 

Cuando te enfrentas a un nativo que habla de forma totalmente natural, suele ser un golpe de realidad duro. No es raro que de entre todos esos sonidos emitidos, seamos capaces de identificar tan solo un par de palabras. Por eso, es un gran avance que todo ese ‘bla, bla, bla’ se convierta en algo con sentido y que al escuchar una frase, podamos extraer las palabras que son desconocidas, incluso las repitamos.

3. Somos capaces de buscar otras palabras para expresarnos.

Los estudiantes de idiomas a menudo cometen el error de buscar las palabras exactas o traducir todo de forma literal, pero eso es algo que se debe evitar ya que, por un lado, la mayoría de veces es imposible y por otro, nos llevaría demasiado tiempo tener tanto vocabulario almacenado.

Buscar formas alternas de expresar nuestras ideas es la clave. Una vez que lo hagamos con cierta agilidad y que no nos bloqueemos ante cualquier frase de más de cuatro palabras, será un claro indicador de que vamos por el camino correcto.

4. Nos damos cuenta de nuestros errores.

A veces es necesario elegir entre la corrección y la fluidez. Si no queremos tardar demasiado tiempo en construir una frase, pero aún no tenemos demasiados recursos o práctica, es muy posible que cometamos errores. Y sinceramente, no pasa nada, es totalmente normal y aunque suene a frase hecha, de los errores se aprende.

Veremos que estamos aprendiendo cuando, después de decir algo, nos demos cuenta de algún error cometido, o cuando al cabo de un rato, recordemos la conversación y pensemos: ‘¡dios! ¿cómo he podido decir eso?’. Lo más probable es que uno mismo dé mucha más importancia a esos errores tontos que la persona que los ha escuchado.

Como he dicho al principio del blog, aprender idiomas no suele ser tarea fácil, pero hagamos todo lo posible por disfrutarlo ya que probablemente será el principio de aventuras increíbles.

Actividad descargable – Día de muertos

Hay ciertas ocasiones y celebraciones a lo largo del año que son dignas de tratar en la clase de ele. Son temas interesantes y que los alumnos, por norma general, disfrutan mucho además de aprender sobre diferentes culturas. Una de las celebraciones más populares y que causan más interés entre los estudiantes de español es, sin duda, el Día de muertos.

Esta tradición mexicana que tiene como objetivo honrar y celebrar la vida de los seres queridos que han muerto, está cargada de color, símbolos y curiosidades, lo cual nos viene genial a la hora de preparar una lección sobre la misma.

Personalmente, me gusta que los estudiantes tengan que investigar un poquito sobre los temas que tratamos y no darles todo mascado. A veces les doy fotos o palabras clave para que busquen el significado, otras veces les muestro un pequeño vídeo o les pongo una canción relacionada.

TABLÓN DEL DÍA DE MUERTOS DESCARGABLE

En este caso, para trabajar la celebración del Día de muertos, he preparado un tablón lleno de elementos relacionados con la ocasión. Contiene fotos, un billete de avión, pequeñas notas y pegatinas, un mapa y decoración. Para trabajar con todo esto, podemos entregárselo o mandárselo a los estudiantes diciendo que Ana (es el nombre que aparece en el billete de avión) ha ido a México para aprender sobre esta importante festividad y ha recopilado todo lo que vemos en el tablón. Analizando todo ello y con la ayuda de internet, los estudiantes deben escribir un artículo explicando de qué trata el Día de muertos. Otra idea sería hacerlo por equipos y que cada persona tenga que investigar un punto en concreto para después exponerlo de forma oral frente a la clase. En realidad, hay miles de formas de trabajar con este material, lo importante es que los estudiantes tengan un poco de autonomía y puedan descubrir por si mismos lo magnífica que es esta celebración mexicana.

Podéis descargar el tablón aquí 🙂 Espero que sea de gran ayuda tanto para profes como para estudiantes.

Romper el hielo el primer día de clase

Ya estamos inmersos en la vuelta al cole y aunque todavía hay mucha incertidumbre alrededor, tenemos claro que empieza un nuevo curso con más desafíos por delante que nunca. Empezar con buen pie hará que tanto los alumnos como nosotros, los profesores, nos sintamos más cómodos, positivos y con ilusión hacia el resto del curso. Es por eso que quiero compartir algunas actividades para romper el hielo ideales para las primeras sesiones que nunca fallan. Todas ellas adaptadas a la nueva normalidad y manteniendo la distancia de seguridad.

¿Quién es quién? 

Dividimos al grupo en dos equipos: rojo y amarillo. 

Cada estudiante tiene una ficha con cinco categorías, y en cada una deberá escribir una frase sobre sí mismo. Según el nivel podemos dar un mínimo de palabras, de modo que si estamos con un nivel inicial podemos pedir que escriban frases de al menos 5 palabras, pero a un nivel un poco más alto, podemos pedir unas 8 o 10. Una vez la completen el profesor leerá en voz alta cada ficha y los demás intentarán adivinarla. El equipo rojo intentará adivinar las fichas amarillas y viceversa.

Solo tienen una oportunidad por ficha, por lo que deberán ponerse de acuerdo antes de dar la respuesta (siempre manteniendo la distancia). El equipo que tenga más aciertos será el ganador. 

Aquí puedes descargar mi versión de este juego. Espero que os guste 🙂

Dos verdades y una mentira

Daremos unos minutos para que los estudiantes escriban tres frases sobre ellos mismos: dos serán reales y una falsa.

Entonces uno de ellos leerá sus tres frases en voz alta y el resto votará con la mano en alto e indicando con los dedos el número de frase que creen que es la falsa (1, 2 o 3). Una vez tengan todas las manos en alto, el alumno dirá cuál es la mentira y las persona que hayan acertado se llevarán un punto.

El profesor puede llevar el recuento de puntos en un papel o en la pizarra.

Puntos extra: en el caso de que ninguno de los estudiantes descubra la mentira de algún estudiante, este se llevará tres puntos. De este modo animaremos a los alumnos a que sean creativos con sus frases e intenten despistar al resto.

Nuestras aficiones

El objetivo de esta actividad es ver cuáles son las aficiones comunes del grupo.

Un alumno dice una frase de algo que le gusta hacer, por ejemplo: me gusta ver películas de acción en Netflix. Entonces todos los alumnos que compartan la afición se levantarán y contaremos el número total de personas. Después, otro alumno dirá otra frase y repetiremos el proceso. Así hasta que todos los estudiantes digan algo.

Después, el profesor verá cuales son las tres aficiones más populares entre los alumnos y preguntará más sobre ello a todos los estudiantes para entablar conversación.

Esta es una forma de conectar rápidamente con el grupo y de tener información sobre sus gustos para futuras clases.

¿Qué os parecen? ¿Habéis hecho este tipo de actividades antes? ¿Qué hacéis para romper el hielo? Os leo 🙂

Entrevista para ser profesor de ELE

Aunque estemos en verano y quizás sea el momento de desconectar del trabajo para muchos, seguramente haya otros que estén inmersos en el proceso de buscar empleo. En el caso de la docencia, septiembre es un mes clave para empezar y nos guste o no, está prácticamente a la vuelta de la esquina. Por suerte o por desgracia he estado en muchas entrevistas de trabajo, en algunas como candidata y en otras como entrevistadora, así que puedo compartir algunos consejillos relacionados con la enseñanza de idiomas:

Informarse

Sé que este es el típico consejo de ‘mira información de la empresa antes de la entrevista’, que habrás escuchado mil veces, pero realmente es muy importante y mucha gente no lo hace. Pasa un buen rato en su página web y curiosea por las redes sociales. También añadiría que se debe leer MUY BIEN la oferta de empleo y con respecto a esto puedo poner algún ejemplo. En la escuela que he gestionado durante casi siete años, he entrevistado a muchos profesores de idiomas y algo que me sorprendía mucho era precisamente la falta de información. Cuando buscábamos profesores de inglés para clases generales y preparación de exámenes como First Certificate o IELTS, a la hora de la entrevista muchos de los candidatos no tenían ni idea de esto, ni siquiera sabían qué tipo de examen era… ¡¡pero si estaba en la descripción del trabajo!!. También ocurría algo similar con los horarios, los cuales se especificaban claramente en la oferta, sin embargo, cuando se comentaba en la entrevista te decían que no estaban disponibles la mayor parte del tiempo. La verdad que este tipo de situaciones me frustraban mucho y nunca llegaré a entenderlas.

Tener conocimiento sobre la materia a enseñar y saber demostrarlo

En nuestras entrevistas siempre hemos hecho una o dos preguntas de gramática o de la lengua en general y es increíble la cantidad de gente que no ha sido capaz de contestar, mucho más de un 50% de los candidatos. Y creedme cuando digo que las preguntas no son nada rebuscadas, sino las más repetidas por los estudiantes. Aquí dejo algunas:

  • Diferencia entre ser y estar
  • Diferencia entre pretérito indefinido y pretérito imperfecto
  • Los sonidos más difíciles de pronunciar por los no nativos
  • La parte de la gramática más difícil para los estudiantes de ele
  • Maneras de mejorar la expresión oral

Estar preparado para hablar de una clase específica o poner ejemplos

En más de una entrevista a la que he ido como candidata, me han pedido llevar alguna clase preparada, sin embargo en otras me han preguntado sobre la marcha, sin previo aviso. Por ejemplo, en una me pidieron una idea de clase o actividad que pudiera adaptar tanto a alumnos de primaria como de secundaria. También me han pedido ejemplos de una clase que haya funcionado muy bien. Y yo como entrevistadora suelo preguntar sobre alguna manera de empezar con un grupo nuevo, actividades o ideas para romper el hielo. Así que antes de la entrevista recapacita y ten en mente un par de actividades/clases que funcionen bien y te representen como profesor.

Prepararse para las preguntas típicas

Estas son algunas de las preguntas más repetidas para profesores de español y que seguro aparecerán en la entrevista de manera directa o indirecta. Aunque la naturalidad es importante, a veces los nervios nos traicionan, por lo que sugiero tomar notas previas o pensar en aquellas cosas no quieres olvidar. Algunas de las que más he escuchado y/o hecho son las siguientes:

  • Habla de tu experiencia como profesor. Sé conciso, claro y ordenado. Intenta explicar qué te ha aportado cada experiencia y cómo has evolucionado.
  • ¿Qué tipo de metodología usas?. Utiliza vocabulario adecuado y pon algunos ejemplos si es posible.
  • ¿Qué materiales/recursos utilizas?. Además de decir cosas generales como vídeos, libros de texto o juegos, concreta mencionando un canal de youtube, una app de juegos interactivos o ese libro que te parece imprescindible. 
  • ¿Cómo te describes como profesor?. Usa adjetivos positivos sin pecar de pedante y no olvides justificarlo. 
  • ¿Cómo evalúas a los estudiantes?. Se puede dar más de una opción y no a ceñirte a una sola.
  • ¿Cómo sería una clase ideal para ti?. No hables solo de tu papel como profesor, sino de la buena atmósfera, de los contenidos, los materiales y sobre todo de los estudiantes.

Demostrar que quieres el trabajo

Para esto muestra interés en toda la información que te den, haz comentarios positivos de la escuela o el equipo, como sus logros o su buena reputación. Y plantea preguntas cuando tengas la oportunidad. En este último punto, recomendaría no preguntar simplemente por el salario, pregunta otras cosas que dejen ver tus ganas, como fecha de inicio, objetivos, número de alumnos, posibilidad de crecer dentro de la empresa o cualquier cosa que no haya aparecido ni en la oferta ni en la entrevista. 

El factor sorpresa

Esto es algo que aprendí hace años con la madre de un buen amigo, quien hizo una presentación y terminó con algo que nadie se esperaba. Desde entonces es algo que intento llevar a cabo ya sea en presentaciones, entrevistas e incluso clases. El factor sorpresa es algo que va a hacer que destaques y que los que te escuchan no te olviden fácilmente. Yo añadiría que fuera algo visual, quizás un material, juego o una unidad didáctica hecha por ti. Un par de fotografías de tus clases donde se vea el buen ambiente que hay o una buena recomendación de alguno de tus alumnos. Es cierto que quizá no encuentres el momento para mostrarlo, pero al menos tenlo preparado por si surge la ocasión. Personalmente, recuerdo a muchos candidatos por esos detalles y no por sus trayectorias profesionales. Podría destacar una profe que nos cantó un rap que preparó para una de sus clases, la verdad que no lo esperábamos y finalmente consiguió el trabajo 🙂

Por último, no olvides ir a la entrevista con una actitud positiva y tranquilo. Y pase lo que pase, no desesperes. La búsqueda de trabajo no es fácil y que no te seleccionen no quiere decir que no seas bueno. Probablemente haya otra oportunidad aún mejor esperándote.

Autoevaluación del docente

En la entrada anterior reflexioné sobre la gran labor de los profesores y de la importancia de agradecer y valorar todo su esfuerzo, especialmente durante este año tan peculiar. Pero ahora me dirijo directamente a los docentes y os lanzo una pregunta: ¿cuánto tiempo dedicas a analizar y evaluar tu trabajo?. Seguramente tengas cantidad de técnicas para evaluar el progreso del estudiante pero no tantas para hacer lo mismo con el tuyo propio.


Como en toda profesión, es fundamental pararse de vez en cuando a analizar y ver lo que hemos hecho bien y lo que hay que mejorar, nuestros logros o eso que no ha funcionado como pensábamos. Este es un ejercicio que podemos hacer por ejemplo una vez al año o quizás de forma trimestral, o incluso mensual, en realidad, cada uno debería encontrar su propia fórmula. Y con este propósito, quiero compartir una herramienta que encuentro verdaderamente útil: la autoevaluación del docente. Se trata de una infografía que condensa en una hoja diferentes aspectos a examinar de nuestro papel como profesor.


Coge unos lápices, prepárate un café y siéntate tranquilamente a echar la vista atrás. ¿Qué ha sido lo mejor del año? ¿y lo peor?. ¿Qué has aprendido?. ¿Has estado motivado/a?. ¿Te has entregado al máximo?. ¿Has innovado?. Seguro que esto te hará reflexionar, apreciar tu trabajo y establecer nuevas metas para seguir evolucionando profesionalmente. Sin duda, será bonito ver todas nuestras conclusiones en un tiempo y comparar las diferentes etapas que hemos vivido en el mundo de la enseñanza. 

Si lo usas, me encantará saber cómo te va. No dudes en dejarme un comentario o escribirme 🙂

5 claves para abrir tu academia

¿Alguna vez has pensado en tener tu propia academia? ¿Te estás planteando montar un negocio dedicado a la enseñanza de idiomas? Como muchos otros emprendedores yo también me tiré a la piscina hace unos años y abrí mi propia empresa: una escuela de español, francés e inglés en Reino Unido. Sin lugar a duda, ha sido una aventura que me ha hecho crecer tanto personal como profesionalmente, y es por eso que a día de hoy creo tener claro cuales son las claves a tener en cuenta para que un proyecto de este tipo funcione:

1. Ser realista

Aunque es importante soñar y ser ambicioso, también lo es tener los pies en el suelo y no intentar volar muy alto desde el primer momento. Esto es una carrera de fondo a la que hay que dedicar mucho esfuerzo, pero vayamos por partes. Empieza con algo modesto, crea tu pequeña cartera de clientes antes de hacer una gran inversión, ya que en esta industria es relativamente fácil: haciendo clases online, en cafeterías, a domicilio u organizando pequeños cursos o eventos en otra empresas que puedan necesitar estos servicios. Una vez veamos qué demanda hay y analicemos a la competencia, podemos dar el paso de abrir nuestro negocio físico, pero si es posible hagámoslo con una pequeña inversión y dejando la opción de crecer a corto/medio plazo. Llenar una escuela de alumnos puede llevar tiempo, por eso empezar a lo grande puede ser peligroso. Piénsalo de la siguiente manera: ¿qué da mejor imagen? ¿una escuela pequeña con lista de espera o una gran escuela con clases vacías?

2. Atreverse

Esto puede parecer un poco contradictorio al punto anterior, pero más bien es complementario. Es necesario ser realista, pero también lo es correr un pequeño riesgo y vencer todos esos pensamientos limitantes que nos rondan la cabeza. Si hay una idea clara, un buen análisis del mercado y un planteamiento realista acompañado de ganas de trabajar y esforzarse, tenemos muchas posibilidades de triunfar. Seguro que habrá cosas que no sabrás cómo gestionar al principio, desde el papeleo a la contabilidad, pasando por la organización o la atención al cliente, pero todo se aprende y si no, siempre se puede contar con profesionales que te echen un cable. 

3. Adaptarse

Una vez abramos las puertas de nuestro negocio (o incluso antes) escuchemos las necesidades y preferencias de los potenciales clientes. Veamos qué es eso que realmente necesitan y cómo podemos ayudarles. Por ejemplo, ¿en esa zona hay muchas familias con niños que necesitan clases de refuerzo? ofrezcamos cursos justo cuando los colegios cercanos terminen. ¿Hay muchas empresas alrededor en las que sea importante aprender idiomas? veamos qué tipo de cursos les vendrían bien y qué horarios para poder ofrecerlo. ¿Estamos cerca de la universidad? pongamos cursos que los estudiantes puedan compaginar con sus estudios y que cumplan sus necesidades. Quizás estás pensando que es complicado saber qué necesidades hay, pero eso es parte de tu trabajo de investigación: pregunta a la gente, en los colegios, en las empresas, haz encuestas en redes sociales, estudia a la competencia, mira anuncios de lo que busca la gente por esa zona… y por supuesto, una vez pongas en marcha la escuela, apunta cada una de las consutas que recibas porque eso nos dará la clave de la demanda que hay a nuestro alrededor. 

A modo de ejemplo, puedo contar algo que hicimos en nuestra escuela como respuesta a lo que vimos que era un problema para los estudiantes. Con regularidad recibíamos la misma pregunta: «¿puedo cambiar el horario semanalmente?» y esto se debía a que muchas personas trabajaban a turnos y no era posible para ellos comprometerse a venir siempre con el mismo horario. Entonces, hicimos algo llamado «class card», era como un bono con un número determinado de horas y los estudiantes podían decidir a qué clase asistirían semanalmente. Esto dio la respuesta al problema y además, éramos los únicos de la zona que ofrecía esta flexibilidad, con lo cual fue un éxito.

4. Diferenciarse

Es común ver escuelas o academias que ofrecen prácticamente lo mismo, mismos horarios, precios similares e incluso contenidos iguales. Huyamos de esto y hagamos que nuestra escuela sea única. Si la competencia cierra a las 7, a lo mejor nosotros podemos ofrecer servicios hasta las 9 (siempre y cuando haya demanda). O si ellos ofrecen cursos de preparación de examen que tienen éxito, nosotros podemos ofrecer algo más completo como: curso de preparacion + tutoría personalizada semanal/mensual + una simulación de examen cada 15 días. Esto es solo un ejemplo, pero lo esencial es que para diferenciarse no se trata de reducir los precios, si no de dar valor a tu producto o servicio y ofrecer algo único y de calidad.

5. ¡Trabajar!

Puede parecer obvio pero hay gente que no tiene esto tan claro. Muchas veces me he encontrado con “empresarios” que quieren comenzar un proyecto y dedicarse a gestionarlo pero sin mancharse las manos y haciendo que sus trabajadores sean los que pongan toda la carne en el asador. Es lícito, si te lo puedes permitir, quizás funcione. Sin embargo, no hay nada comparable a un jefe que se involucre, que entienda todas y cada una de las áreas del negocio, que se preocupe del equipo, que conozca a los clientes, que solucione los problemas y en resumen, que esté. Que esté frente al negocio para todo. Habrá noches en vela y días grises, pero después las recompensas sabrán mucho mejor. En mi experiencia, el éxito, en la mayoría de casos es proporcional al trabajo y esfuerzo que hay detrás. 

Por último, comparto un documento con preguntas que considero de gran utilidad para todo aquel que esté empezando en este sector. Son cuestiones a las que hay que dedicar cierto tiempo, pero que te harán reflexionar y sacar el máximo potencial a tu proyecto. Es un manera de arrancar con energía hacia el éxito.

Desde aquí ya solo me queda animar a todos aquellos que estén intentando emprender, a que lo hagan. No es un camino de rosas, pero es desde luego muy gratificante. Y si tienes alguna duda o quieres compartir experiencias, no dudes en escribirme 🙂