¿Por qué creo mis propios materiales didácticos?

Hoy en día tenemos miles de recursos didácticos al alcance de la mano. No es difícil encontrar por internet unidades didácticas, juegos, lecciones, vídeos, podcasts y otros tantos materiales que nos ayudan mucho en nuestras clases de español, o de cualquier otro idioma. Por no hablar de los libros. Cada vez hay más editoriales que publican libros de texto dedicados a la enseñanza de idiomas y por suerte, esto va en aumento.

Entonces, ¿por qué crear materiales nuevos si hay tanta variedad? ¿por qué emplear tanto tiempo? ¿qué ventajas tiene?. Desde que empecé a enseñar idiomas hace casi 10 años, he usado todo tipo de materiales en mis clases y sin lugar a duda, me quedo con los propios. Obviamente tengo mis razones… te cuento:

Personalización. Cuando un profesor crea sus propias lecciones puede adaptarlas totalmente a sus alumnos. Si por ejemplo, se trata de una clase sobre la descripción de lugares, podemos incluir detalles de la ciudad o zona donde estamos. También podemos asegurarnos de que no hay demasiadas cosas nuevas o desconocidas, de modo que los alumnos comprendan gran parte de lo que ven. ¿No os ha pasado nunca que al utilizar una actividad de un libro aparecen un montón de conceptos nuevos? ¿o tiempos verbales que aún no se han visto en clase?.

Estética. Confieso que tengo una pequeña obsesión con que los materiales que uso sean atractivos, se lean bien, tengan un tamaño de letra adecuado o fotos de calidad (entre otros detalles). Me pone nerviosa usar materiales que no tienen un buen diseño o que se pierdan las cosas importantes cuando se fotocopian. Quizás los alumnos no le den tanta importancia como yo, pero creo que si usan recursos claros y fáciles de entender, conectan mucho más y no tienen que perder el tiempo con preguntas como: ¿qué pone aquí? o ¿qué tengo que hacer exactamente?

Innovación. Aunque haya materiales de miles de temas, al final, siempre hay ciertos patrones y maneras de tratar las cosas que se repiten. Por eso, al crear nuestras lecciones y recursos, podemos innovar y mezclar temas que normalmente se tratan de forma separada.

Hace unos años, tenía un grupo de unos seis estudiantes con un nivel bastante bueno. Podían hablar con fluidez, conocían mucho vocabulario, comprendían una gran mayoría de lo que escuchaban y casi todo lo que leían. Sin embargo, cometían errores con cosas básicas como los verbos ser y estar (benditos ser y estar…). Me pidieron hacer un par de clases solo con estos verbos y me pareció una gran idea, pero no encontré nada adecuado para hacerlo. Todas las lecciones y materiales que encontré de estos verbos eran para principiantes, pero nada para niveles altos con todos los tiempos verbales y especificaciones en cuanto a su diferenciación. Finalmente, fui yo quien creó una unidad didáctica adaptada a su nivel y funcionó genial.

Eficacia. Una vez tengas una buena colección de materiales propios y más o menos organizados, conocerás al dedillo cada palabra que allí aparece y podrás hacer uso de todo en cualquier momento. Pongamos el caso que estoy en una clase con un alumno de nivel avanzado y de repente me doy cuenta que confunde estuve con fui o estuviera con fuera… ¡no hay problema! tengo unas actividades perfectas para esto 🙂

Por último, aclarar que no estoy en contra de los materiales que se pueden conseguir tanto de manera gratuita como pagando. De hecho hay muchas cosas buenísimas que he usado y seguiré usando porque tampoco creo que las pudiera mejorar. Pero si que animo a los profes a que cuando no encuentren el material perfecto, que se atrevan a crearlo y verán como poco a poco se irán enganchando.